No, no se enfrentaría a él, todavía no. Si quería que su madre la creyera, necesitaba pruebas. Pruebas concretas, innegables. Algo que Mark no pudiera explicar con sus mentiras y su falso encanto.
Su mente empezó a acelerarse, ideando un plan. Aún no sabía exactamente cómo lo haría, pero una cosa era segura: Mark no lo vería venir. Y esta vez no le daría la oportunidad de salirse con la suya.