Un hombre encuentra un osezno a punto de congelarse, ¡pero lo que escondía bajo el vientre es increíble!

Jeremy se paseaba por la habitación, buscando una solución. Sabía que el rescate del animal no llegaría a tiempo, la tormenta se había encargado de ello. El reloj corría y cada segundo que pasaba le recordaba lo crítica que se había vuelto la situación.

Cogió el teléfono, le temblaban las manos y llamó a su amigo, el veterinario local. «Tienes que ayudarme, por favor», suplicó Jeremy. El veterinario, consciente de la gravedad de la situación, respondió de inmediato. «Trae al osezno, Jeremy. Lo prepararé todo», respondió.