El Dr. Martin explicó que el águila había sido madre recientemente y se esforzaba por criar a sus polluelos recién nacidos. Las águilas, como muchos otros animales, a veces tienen dificultades para mantener a sus crías alimentadas y seguras. Es probable que la madre águila viera en el gato un ayudante potencial, una fuente de calor y consuelo para sus crías.
«Lo que estamos presenciando aquí es algo extremadamente raro», explicó el Dr. Martin. «Parece que el águila ha establecido un vínculo con el gato. Posiblemente, la naturaleza tranquila y cariñosa del gato llevó al águila a creer que podía ayudarla a cuidar de sus crías.»
En cierto sentido, el águila había adoptado a la gata en su familia, permitiéndole jugar con los polluelos. El gato, que estaba acostumbrado a la comodidad de un patio seguro, se encontraba ahora en un entorno totalmente nuevo, aunque parecía prosperar allí. Los vecinos observaron con asombro cómo el gato se acurrucaba junto a las crías de águila y ronroneaba satisfecho.